¿Son peligrosos los transgénicos?

En esta entrevista con Antonio Delgado queda plasmada una visión global acerca de la problemática de la transgenia. 


¿Qué hay de cierto en las acusaciones a los transgénicos? Antonio Delgado, catedrático de la Universidad de Sevilla de producción vegetal, aporta sus comentarios y aclaraciones. Responde entre otras, a cuestiones tales como el posible riesgo para la salud que implica el consumo de transgénicos, o el conflicto entre la agricultura ecológica y la transgénica.



El día 11 de enero de 2013 por la tarde fue el momento elegido para entrevistar al Dr. Antonio Delgado García, catedrático de universidad del área de conocimiento de producción vegetal, el único catedrático de producción vegetal en Sevilla. Antonio Delgado es un hombre de aspecto formal, cada cosa que dice es fruto del estudio, no es un hombre que hable en vano, le gusta ser reconocido pero reconoce con humildad cuándo algo queda fuera de su campo de conocimiento, un detalle importante. No obstante, no son demasiadas las cosas que se le escapan puesto que  le gusta de estudiar todo tipo de materias por su cuenta, podrías mantener con él una conversación de historia a un nivel propio de personas especializadas. Además es Director del Secretariado de Doctorado de la Universidad de Sevilla y también es Director del Servicio General de Investigación Agraria de esta universidad, que incluye un laboratorio de Biotecnología. Anteriormente fue director de la OTRI (Oficina de transferencia de resultados de investigación) de la Universidad de Sevilla. Una vez cómodos en el salón, se dispuso a contestar a varias preguntas que  principalmente giraban en torno a dos bloques: el posible riesgo para la salud de este tipo de productos y el conflicto entre este tipo de cultivos y los cultivos ecológicos. Enfrentar a alguien con su amplio currículum de investigación no es fácil, es autor de numerosos trabajos científicos, responsable de varias investigaciones, de varias patentes, y autor de numerosos artículos en revistas científicas. Antonio Delgado también pertenece al Departamento de Ciencias Agroforestales, su principal campo de investigación es el fósforo en la nutrición vegetal y la Edafología, también ha trabajado en problemas de contaminación ambiental en agroecosistemas, estudiando el comportamiento de fósforo. Es Miembro del comité editorial de Journal of Enviromental Quality (de la Sociedad Americana de Agronomía y Ciencias del Suelo) y European Journal of Agronomy (editado por la Sociedad Europea de Agronomía). Es por todo esto que el Dr. Antonio Delgado es la persona indicada para hablarnos acerca de la realidad de los transgénicos.





Dr. Antonio Delgado García. Imagen de noticias.universia.es
A nuestros lectores les gustaría saber la opinión de un experto como usted acerca de los transgénicos a nivel mundial. ¿Qué es un transgénico y qué diferencias hay entre un transgénico y una planta convencional?

La diferencia básica es que una planta transgénica ha recibido parte del código genético que no es propio de su especie. Esto es un proceso más fácil de obtener en plantas que en animales e implica generalmente la utilización de vectores que suelen ser bacterias, a las cuales se les extrae un trozo de ADN que pasa a insertarse en la planta, esto le confiere ventajas de uso, rendimiento y manejo en agricultura. La transgenia es un proceso artificial, la produce el hombre gracias al desarrollo de la ingeniería genética, un proceso que desde el punto de vista científico es bastante complejo, sin embargo también existen plantas transgénicas naturales.

Ahí quería llegar, sabemos que de forma natural, desde el inicio de la agricultura hasta nuestra época ha habido una selección natural, trasplantes de semillas a un nuevo medio e hibridaciones naturales que han provocado una modificación genética de las semillas a lo largo de la historia, ¿Qué diferencia hay entre este tipo de modificación genética y la que se hace a través de la biotecnología?

Probablemente no tengamos una escala temporal lo suficientemente amplia como para valorar los efectos de la biotecnología. El trigo que es la planta transgénica natural más conocida y más consumida, tiene más de 8.000 años de existencia, a lo largo de todo este tiempo por diversos procesos naturales, acaban convergiendo la información genética de tres especies vegetales. El trigo harinero, el más habitual, es una especie hexaploide, eso quiere decir que posee información de tres pares de cromosomas. El trigo que se utiliza para pasta y para hacer sémola es un tetraploide, es decir, tiene el juego cromosómico de dos especies vegetales. La mayoría de individuos de especies vegetales o animales somos diploides. Espero contártelo correctamente porque hace mucho tiempo que no hablo de genética vegetal. En todo caso, las consecuencias para la humanidad de que haya una planta transgénica natural como el trigo son claras: ha conseguido alimentar a muchas personas.

Y ha conseguido aumentar la población, precisamente ese es uno de los argumentos principales para defender el uso de la biotecnología, la población crece a un ritmo exponencial y  necesitará ser alimentada.

Aquí te puedo citar lo que oí al que fue director del CIMMYT, que es probablemente el centro a nivel internacional referencia en mejora de diversos cereales, sobre todo el trigo. Casi todas las variedades de trigo blando que se cultivan en países áridos y países mediterráneos proceden de ahí. Son materiales CIMMYT, un centro que está en México y se creó en los años 40 y que fue el núcleo dónde se inició la revolución verde, ese concepto de cambio social y económico en los países pobres en base al incremento de la producción de alimentos para satisfacer las necesidades alimentarias de una población creciente. Este concepto nace del creador del CIMMYT Norman E.Borlaug, que fue premio Nobel de la paz en los 70 precisamente por ser el mejorador de trigo más importante de la humanidad, no tanto por la información genética que ha conseguido mejorar si no por el impacto de sus trabajos en la agricultura a nivel global, la persona que le sustituyó en su cargo alrededor de los años 90 dijo una frase que resume este planteamiento, y es que estamos llegando al límite de muchas especies cultivadas de poder incrementar su potencial  y rendimiento con la mejora tradicional, es decir, cruzando variedades distintas, entonces, esa barrera sólo se puede romper con la transgenia. El límite de capacidad productiva del trigo ahora mismo en el mejor de los ambientes posibles estaría en el entorno de entre ocho y diez mil kilos por hectárea, eso sería en condiciones perfectas, en la práctica en España es difícil superar los 6.500 kilos y en la Europa húmeda los 8.000 kilos por hectárea. Si quisiéramos producir 12.000 kilos por hectárea, pensando en las necesidades futuras de alimentación que tendrá la humanidad, sólo lo podríamos conseguir con transgenia.

Entonces, el problema de la hibridación natural, además del largo plazo que conlleva, ¿es su agotamiento?

No, la transgenia natural es una casualidad evolutiva entre millones como pudo ser la aparición del Homo Sapiens a partir del primate. En este caso aparecieron ciertas plantas de interés para la humanidad que luego se han ido seleccionando, el trigo harinero o el trigo duro tal como lo conocemos no es tal como era el que cultivaba el hombre a comienzos de la revolución neolítica, hemos ido seleccionando el trigo por la capacidad de que la planta no se deshiciera de los granos, piensa que en muchos casos las plantas que cultivamos son la antítesis de lo que sería una planta con buena aptitud selectiva en su medio natural, esto es una casualidad. Lo que buscamos con la transgenia no es que sea una casualidad, sino que sea una evolución orientada, da un poco de miedo, pero tiene tanto sus aspectos positivos como negativos.

¿Qué aspectos positivos y negativos son estos?

Un aspecto positivo de la transgenia es el incremento del potencial de resolución de algunas enfermedades que tienen algunas especies, lo que indirectamente redunda en la mejora de su rendimiento, y sobre todo la ventaja que tiene la transgenia es la posibilidad de romper los límites que tiene la mejora tradicional, por ejemplo, se pueden insertar en las plantas genes de resistencia a la salinidad, porque pensamos siempre en la resistencia a los herbicidas para poder hacer un manejo del cultivo más simple..

Ese es el punto, la polémica que suscita este tipo de transgénicos no es la biotecnología en sí, sino el uso que hacen las grandes compañías de ella, porque hacen a las plantas resistentes a herbicidas que ellos mismos venden.

Desde mi punto de vista, el problema de la transgenia no es en sí el transgénico, el problema es el manejo que tiene un cultivo transgénico, en muchos casos impuesto por las grandes multinacionales que producen estas variedades transgénicas. El lado positivo es que la transgenia puede ser una solución científica que contribuya a generar más alimentos en el mundo. El impacto negativo puede ser una degradación de recursos en el sentido más amplio, no solo me refiero a la degradación del suelo y agua por contaminación de pesticidas, cuando se imponen unas determinadas variedades acaba ocurriendo una erosión genética de las especies, porque se acaban cultivando solo esas especies y las semillas de otras variedades de la misma especie que no interesan por razones comerciales no son mantenidas ni por la empresa ni por el agricultor, y por tanto acaban desapareciendo. Muchas especies habrían desaparecido de la faz de la Tierra en los últimos 20 o 30 años si no existieran bancos de germoplasma, generalmente de origen público que preservan semillas de variedades tradicionales, a los que muchas veces se recurre cuando falta información genética que aplicar a la mejora para conseguir variedades más prácticas. Estamos viendo en la transgenia la posibilidad de hacer una variedad de una especie resistente a un herbicida “total” como el glifosato, un herbicida que elimina todos los vegetales a los que se aplica ¿Qué ventaja tiene la tolerancia al glifosato? Que podemos hacer aplicaciones uniformes sobre una superficie de cultivo con esta planta establecida sin que la dañe, pero eliminando cualquier planta que pueda competir con ella.

Por eso un cultivo transgénico es más productivo..

Ojo, eso no lo hace más productivo, lo hace de manejo más fácil y a veces más económico, lo que quiere decir que los agricultores que utilizan la transgenia pueden ser más competitivos a pesar de que la semilla es más cara. La transgenia puede ir más allá, puede permitir obtener especies más tolerantes a enfermedades, pero también a la sequía y a la salinidad, que es un factor fundamental pensando en la perspectiva del cambio climático. Pero claro, teniendo en cuenta que en estos momentos la mayor investigación en transgenia la están realizando empresas que fabrican agroquímicos, el interés de estas empresas es investigar en esas líneas. ¿A quién le interesa investigar en variedades resistentes a la salinidad o la sequía, un problema típico de países pobres sin capacidad para comprar las semillas? Si estas investigaciones no se hacen desde organismos públicos de investigación no se van a hacer nunca. Creo que hay una valoración mucho más amplia de los transgénicos, entre las voces a favor y en contra, normalmente los agrónomos son favorables al producto transgénico, probablemente teniendo muy claro que lo negativo pueda ser un mal manejo de las plantas transgénicas.

Yo quería insistir en la polémica que generan estas plantas acerca de su posible riesgo para la salud cuando se consumen. ¿Se asimilan bien las proteínas nuevas que puedan generar plantas con una nueva secuencia genética? ¿No se estarán comercializando este tipo de alimentos sin conocer los efectos a medio – largo plazo?

Ahora mismo hay dos líneas esenciales de utilización de plantas transgénicas: son las tolerantes al glifosato y las que incorporan la toxina del bacillus thuringiensis, a estas plantas no hay que aplicarles agroquímicos, ya que ellas mismas generan la toxina que mata larvas: la toxina hace de insecticida. El interés comercial está en estas dos líneas ¿Qué ocurre con esto? Una planta que produce esta toxina no nos mata a nosotros, básicamente por una cuestión de acidez en el estómago. Evidentemente hay una secuencia de ADN distinta, estos genes se expresan y generan proteínas que pueden ser distintas, pero el cuerpo humano las hidroliza, al final absorvemos proteínas pequeñas, trozos pequeños y aminoácidos que incorporamos en proteínas nuevas que generamos en función de nuestras necesidades ¿puede alguna de estas proteínas causar problemas? Esto es difícil, desde luego es poco probable debido a nuestra capacidad digestiva, lo más que puede ocurrir es que estemos comiendo una planta con alguna propiedad distinta, pero no implicaría más de 3, 4 o 5 proteínas.

¿Y qué opina de algunos estudios como el de Seralini o el realizado por el Instituto Rowett? ambos experimentaron con ratas alimentándolas con transgénicos y desarrollaron graves afecciones.  Hay documentación que muestra la existencia de “puertas giratorias” entre Monsanto, la FDA e incluso el Gobierno de los Estados Unidos, ¿No existirá algún peligro que no sepamos?

En lo que yo sé eso no está científicamente establecido, también es cierto que la comunidad científica es susceptible de corrupción y de influencia por los grandes intereses económicos. Imagina que alguien descubre un problema grave con una transgenia y esto incomoda a una gran multinacional ¿Qué hace esta multinacional? Inmediatamente financian investigaciones para demostrar lo contrario, y sobre todo si esos científicos que han obtenido esa información negativa no la tienen clara, puede que haya una comunidad científica importante que se les eche encima. ¿Esto por qué? Porque están financiados por estas empresas, esto ocurre, pero ocurre en cualquier ámbito de conocimiento. Hay una investigación sesgada, probablemente incorrecta.

De hecho, criticaban a la FDA por utilizar ratones viejos en sus investigaciones para los transgénicos y dar diagnósticos poco rigurosos.

A lo mejor el problema está en el manejo y no en el transgénico. Para montar bien esos ensayos tú tienes que producir tus alimentos transgénicos para controlar que el manejo haya sido el mismo ¿Problemas? Podría haberlos, demostrados no están ¿Son factibles? Son improbables. Los mayores riesgos cuando se empezó con la experimentación ya en los años 90 fue sobre todo el control de vectores, más que la transgenia. Otra cuestión importante es que la información genética no circule libremente, es decir, que una planta transgénica no tenga la capacidad de cruzarse con variedades no transgénicas de manera que se acabe alternado el acerbo genético de una especie de vegetales. Creo que tendríamos que fijarnos más en este tipo de problemas, en la conservación de recursos genéticos y en el modo de la obtención de la transgenia. Los vectores utilizados para obtener el material genético suelen ser bacterias con tolerancia a los antibióticos, para eliminar las bacterias no resistentes a los antibióticos. El peligro es que esta resistencia a los antibióticos pase más allá, por eso la regulación europea controla bastante el manejo de estos vectores. Todo esto revela la necesidad de una investigación imparcial e independiente, desde organismos públicos que no deban pleitesía a un interés económico, pero desgraciadamente eso no siempre es posible y menos en estos tiempos.

Se asume por sus palabras que existe cierto riesgo para el equilibrio genético debido a los transgénicos ¿es cierto?

Sí, pero teóricamente debe estar controlado. Piensa que eso también vulneraría el interés comercial de las empresas, es decir, si la tolerancia al glifosato fuese una propiedad transferible a otras especies mediante la polinización no sería necesario comprar las semillas a la compañía. Esto ocurría anteriormente a las plantas transgénicas con unas semillas llamadas “híbridas”, que no son especies híbridas, las semillas híbridas vienen del cruce de dos líneas que producen un “hijo” con mejores propiedades que las dos líneas de las que procede; estas semillas a su vez producían semillas que no eran útiles, si lo fueran el negocio se acabaría, por tanto vemos que son las mismas empresas dueñas de las semillas las que van a controlar que estas propiedades no se muevan fácilmente, aún así, la conservación de recursos genéticos es algo que en todo este ámbito de la transgenia sí se debería tener presente.

Precisamente la mezcla entre plantas convencionales y transgénicas es uno de los problemas que reivindican muchos agricultores ecológicos. Cómo no se conoce exactamente la ubicación de este tipo de cultivos, resulta que un agricultor puede plantar maíz teniendo al lado un cultivo transgénico, y tras la polinización se produzcan cruces que le hagan perder su sello de agricultor ecológico. Además estaría obligado a pagar derechos autor por la patente de la semilla si le denuncian.

Este tema puede tener su interés, para no degradar la producción ecológica en zonas dónde pueda haber transgénicas. Es cierto que podría haber polinización cruzada. En la agricultura ecológica el agricultor puede ser ostentador de su semilla, pero en la agricultura convencional, la semilla de un maíz no se utiliza para el siguiente cultivo de maíz, debido a que hay segregación genética, debido a que las propiedades de los hijos no tienen por qué ser tan buenas como la de los padres.

¿Existe peligro para el suelo cultivable por la utilización de los agroquímicos, en el sentido de que después de cultivar una semilla transgénica no puedas cultivar una semilla ecológica? ¿O no tiene nada que ver?

No tiene nada que ver, por ejemplo en el caso del bacillus thuringiensis que pueda existir por acumulación de residuos vegetales se degradaría la toxina. Es un plagicida autorizado y es una bacteria que existe en la naturaleza.

Existe una normativa para regular la cantidad de glifosato en algunos alimentos, en otros no; por ejemplo en el maíz no existe esa regulación. Quería preguntarle ¿Sabe algo de cómo se realizan este tipo de controles antes de que el producto llegue al consumidor?

Eso puede ser un enigma, imagina un barco descargando 20 mil toneladas de grano de maíz en el puerto de Sevilla..

Analizas una muestra en todo caso

Si se analiza…

Entiendo…

¿Quién te da la garantía de que un producto sea analizado? No solo por el uso de pesticidas, si no por el contenido de metales pesados y demás contaminantes. Teóricamente te lo debe garantizar quién te lo vende. Hay países dónde esto se ha controlado tradicionalmente, no tanto para dar seguridad al consumidor que como arma política, por ejemplo, en los años 80 el control de pesticidas era la vía que tenían muchos países europeos para cerrar los productos españoles. Teóricamente la agricultura tiene un control, si además es producción integrada existe un control sobre la aplicación de pesticidas. Este control te da la garantía de que el plazo desde que se aplica el producto hasta que llega al consumidor es lo suficientemente amplio para que el producto ya se haya degradado. ¿Pero cómo se controla más allá de eso? Que yo sepa en los mercados mayoristas no se hacen análisis, probablemente se hagan análisis aleatorios, de cualquier modo no creo que el consumidor tenga la certeza del procedimiento de control de calidad que haya podido tener el producto. En campañas los pesticidas sí tienen que ser controlados en laboratorios especializados, en muchos casos son controles que pueden imponerse por normativa de producción, o porque el comprador te lo exija, por ejemplo una gran superficie.

España dentro de la UE parece el vivero para la experimentación con cultivos transgénicos al aire libre, es el líder indiscutible ¿Conoce algo de este tema? ¿Por qué España se ofrece a este tipo de prácticas que pueden perjudicar a los agricultores ecológicos que están alrededor?

Las multinacionales están obligadas a experimentar sus productos en distintos ambientes, lo mismo puede ocurrir en Francia o en Alemania. Sí lo hacen con más frecuencia aquí puede deberse al clima mediterráneo o a una legislación más permisiva.

¿Qué tipo de agricultura recomendaría a la hora del consumo, la transgénica o la ecológica?

En el equilibrio probablemente esté la solución. La agricultura ecológica en estos momentos, por mucho que se diga, no puede conseguir el potencial de rendimiento de lo que desde la agricultura ecológica se llama “agricultura convencional”; sin embargo, esta agricultura convencional debe asumir unas premisas, que ya las asumen en la formación de los técnicos agrícolas y los ingenieros agrónomos. Unas premisas de sostenibilidad que implica la no degradación de recursos, desde los recursos del medio físico a los recursos biológicos. La explotación ha de ser rentable, lo que garantizaría su perdurabilidad en el tiempo. Esto se tiene que asumir. Ha evolucionado el criterio que existía en los años 70 dónde el objetivo era el máximo rendimiento posible en un determinado ambiente, sin importar el respeto a los recursos naturales y biológicos. Sobre esta pregunta hay que tener presente qué se va a demandar a la agricultura en el futuro. Probablemente a finales de S. XXI seremos 9 mil millones de personas. La FAO estima el límite biofísico de capacidad de producción de alimentos en el mundo para 10 mil millones de personas. Esto implica aumentar mucho la eficiencia en la producción agrícola con la superficie disponible actualmente, para ahorrarnos devastar zonas de alto valor ecológico como la amazonia. El incremento de la población ocurrirá sobre todo en países pobres y en países con baja capacidad para producir alimentos debido a sus condiciones climáticas, por ejemplo los países del norte de África y del oeste de Asia. Egipto tiene 100 millones de habitantes y solo dispone del 1% de su terreno para el cultivo, el resto es desierto. Este desequilibrio entre la demanda y la producción será una batalla que librar en el futuro y la transgenia se plantea como una de las posibles soluciones.

¿Y no le parece peligroso que prácticamente el 90% de los transgénicos a nivel mundial esté en manos de una compañía como Monsanto?

Ese es el riesgo que tiene actualmente la producción de cultivos transgénicos. Vi un documental hace algún tiempo que resumía muy bien la situación. Contaba como gran parte de Paraguay y del norte de Argentina se había convertido en una zona de producción de soja transgénica…

Para exportar esos piensos…

Efectivamente, la soja básicamente es una fuente de proteínas para la alimentación animal. Un caso sintomático es que casi toda la soja de Brasil va a China para alimentar pollos, las exportaciones de soja de Brasil se han multiplicado por diez mil desde los años 90, ¿Por qué? Porque los chinos han pasado de consumir 50 kg de pollo por persona al año a 80 kg, y eso marca el paisaje agrícola en un país como Brasil. Volviendo a la zona de Paraguay y el norte de Argentina, todo se ha convertido en un monocultivo, esto se debe a que el cultivo que es rentable tiende a convertirse en el único cultivo predominante. En esta zona las aguas se contaminan, no se controla la cantidad de glifosato que se aplican, existen problemas de toxicidad en las poblaciones rurales y una clara degradación de los recursos biológicos, porque la única variedad que se cultiva es la transgénica

Y directamente no existe etiquetado de los transgénicos en estos países, que yo sepa sólo existe en Europa.

Existe un dudoso control. Claro, Europa etiqueta pero importa soja, y esa soja que importa no tiene ningún tipo de regulación, no se sabe si es transgénica o no. Entonces, realmente resulta difícil para el consumidor poder ver si está consumiendo un alimento que directa o indirectamente tiene implicación de cultivos transgénicos. Esto es muy difícil, pero entiendo que el consumidor tiene derecho a saber lo que consume.

Para terminar, ¿Cómo ve la situación de los transgénicos en Andalucía? Organizaciones como la PALT ejercen presión a la Junta de Andalucía para que se prohíban ¿Qué previsión hace?

Es difícil dibujar el futuro de los transgénicos en Andalucía, pero hay una cosa clave, y es que el agricultor quiere el cultivo transgénico, exceptuando los agricultores ecológicos. ¿Por qué? Porque lo hace más competitivo. Ahí estaría la injusticia, es decir, si Europa o Andalucía cierra la posibilidad de producir maíz o algodón transgénico, el agricultor de aquí iba a ser menos competitivo, y en un contexto de cada vez menores subvenciones, podríamos estar condenándolo. Si la Administración en su compromiso con la ciudadanía decide salvaguardar a los consumidores europeos garantizando que hay aquí una fuente de suministro de productos que no son transgénicos, entonces probablemente haría falta subvencionarlo con dinero público. 


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