La huida de Hitler

Hitler pudo sobrevivir, varias teorías apuntan a su huida.



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La controversia acerca de la muerte de Adolf Hitler sigue vigente aún hoy día. La falta de información pública al respecto del paradero de sus restos, tanto como los informes contradictorios elaborados por las autoridades soviéticas, promueven varias teorías alternativas a la versión oficial de su suicidio.

Dicha versión explica que en los días previos al 30 de abril de 1945, asediado por las tropas aliadas, Hitler empezó a sufrir ataques de paraonia y algunos colapsos nerviosos. Los testigos supervivientes que acompañaron a Hitler en el búnker durante aquellos días, afirmaban que era como si hubiese envejecido 10 o 15 años de golpe, finalmente, el führer optaría por planear su suicidio encargando a su médico cápsulas de cianuro, tanto para él como para su amante.

El día antes de su muerte, Hitler se casó con su prometida, Eva Braun, ella murió junto a él en la misma habitación. La grotesca escena fue presenciada por Rochus Misch, "Vi a Hitler con la cabeza sobre la mesa.”, "Vi a Eva Braun sentada y muerta en la esquina del sofá, con la cabeza apoyada en Hitler y sus rodillas encogidas hasta el pecho.” Al parecer, Hitler apretó el gatillo de su pistola Walter PPK de 7,65mm tras ingerir el cianuro, pero a Eva Braun no le dio tiempo a disparar, le mató el cianuro antes de que pudiera hacerlo.

La versión oficial continúa explicando que los cuerpos fueron subidos por Linge, Günshe, Martin Bormann y Erich Kempka hasta el patio de la cancillería del Reich, allí fueron depositados en un agujero provocado por un obús, para acto seguido, rociarlos con 200 litros de gasolina. Tras algunos problemas para encender el fuego, pudieron incinerar los cuerpos, mientras Goebbels presenciaba la escena. Los bombardeos obligaron a interrumpir el proceso forzando la decisión de enterrar los restos carbonizados allí mismo, aunque sólo pudieron hacerlo parcialmente.

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Los restos de Hitler fueron capturados en mayo de 1945 por las autoridades soviéticas y mantenidos en secreto, hasta que fueron destruidos el 4 de abril de 1970. Yuri Andópov, presidente del KGB, pidió al Politburó autorizar la destrucción de los restos de Hitler, para evitar que se conociera la ubicación de la fosa común en Magdeburgo dónde estaban situados, y que el lugar se convirtiera en un punto de peregrinación. A pesar de ello, aún se conservan fragmentos del cráneo y la mandíbula en el Archivo central del FSB. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) permitió filmar a Hoggard Films los documentos sobre la muerte de Hitler en 2002, además permitió a un médico forense estadounidense analizar los fragmentos de la mandíbula de Hitler, que corroboró su autenticidad.

Sin embargo, posteriores análisis realizados en la Universidad de Connecticut por Nick Bellantoni y Linda Strosbach pusieron en entredicho la versión oficial al afirmar que el cráneo pertenecía a una mujer de unos 40 años, y no a un hombre de 56, edad de Hitler en el momento de su muerte. Esto provocó un documental en History Chanel difundiendo esta versión y el posterior desmentido de los servicios secretos rusos. Sea como fuere, la polémica está servida. Las versiones alternativas apuntarían a que los cadáveres encontrados por Rochus Misch pertenecían realmente a unos dobles, es conocido que Hitler contaba con varios de ellos, debido a su obsesión por su seguridad personal.

En un informe confidencial del FBI, J. Edgar Hoover llegó a afirmar que “los oficiales del ejército estadounidense en Alemania no han localizado el cuerpo de Hitler, ni hay ninguna fuente fiable que pueda afirmar sin duda que Hitler está muerto”. Para más Inri, el que fuera secretario de estado de EE.UU. Jimmy Byrnes, escribe en su libro Frankly Speaking: “Cuando estaba en Postdam en la reunión entre americanos, británicos, rusos y franceses, Stalin dejó su silla para brindar conmigo, cuando le pregunté su teoría acerca de la muerte de Hitler”. Stalin dijo: “No está muerto: seguro que escapó a España o Argentina”.


Existen más declaraciones de figuras relevantes afirmando la supuesta huida de Hitler, entre ellas destaca las del mariscal Zhúkov "tenemos indiscutibles informes de que un enorme submarino abandonó Hamburgo antes de la llegada de los británicos, que llevaba entre sus pasajeros a una mujer", añadía "el plan de escape de Hitler había sido preparado minuciosamente días antes". 

El autor Eric Frattini analiza a fondo en su libro "¿Murio Hitler en el búnker?" las investigaciones realizadas por Trevor-Roper, historiador británico responsable de la narración de la versión oficial de la muerte de Hitler, cuestionando su trabajo por numerosas razones "Para empezar, Trevor-Roper explicó que había entrevistado a varios supervivientes que habían estado en el búnker y decían haber oído lo sucedido. Luego, en cambio, se descubrió que no se había visto con la mayoría de ellos, sino que había adquirido sus declaraciones en base a interrogatorios de las fuerzas aliadas" comenta Eric Frattini al diario ABC, añade: "Churchill envió a Trevor-Roper a Berlín para que elaborase una historia oficial interesada de los últimos momentos de Hitler".

Todas estas incongruencias han promovido la existencia de diversas teorías sobre la supervivencia de Hitler y consecuentemente su huida.



Escapó a través de un túnel secreto

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Hace escasamente unos meses tuvo lugar el descubrimiento de un túnel secreto que estaba oculto tras un falso muro en el metro de Berlín, concretamente en la estación de Luftbrücke. Según los expertos que trabajaron en este descubrimiento Jason Wolff y Sascha Keil, este túnel podría haber sido utilizado por Hitler y su esposa mientras los soviéticos acababan con las últimas fuerzas nazis de la capital. El último tramo de 182 metros que faltaba para permitir la huída de Hitler, el cual conectaría con el aeropuerto, estaría escondido detrás de esta pared, recientemente hallada con un sonar militar de Estados Unidos. 

También se descubrió que el día después de la última vez que se vio a Hitler, hubo un éxodo masivo en el aeropuerto de Tempelhof. En esa fecha, 8 aviones fueron cargados "únicamente" de efectos personales del Führer, dato que parece indicar la posibilidad de que hubiera viajado junto a sus pertenencias.

Posteriormente, el Führer habría escapado de Berlín mediante un avión jet con dirección a Noruega, donde emprendió un viaje hacia a España junto a Eva a bordo de un "U-boot", un submarino alemán de la época. También se cree que decidió viajar a Argentina donde permanecería en una base secreta oculta en la jungla intentando formar el Cuarto Reich hasta el fin de sus días.


Pudo huir hacia el Polo Sur

La revista "The Plain Truth" publicó un artículo en 1952 en el que explicaba la posibilidad de que Hitler hubiera huido a una estación secretada situada en el Polo Sur. La construcción de esta estación habría empezado en 1940, año en el cual el Reich alemán empezó a trasladar maquinaria con el objetivo de construir un refugio en un nuevo continente totalmente desconocido.


Sus últimos años en Latinoamérica


Esta es la teoría más plausible. Al menos 700 documentos desclasificados del FBI en 2014, algunos de ellos realizados por agentes sobre el terreno que recopilaron testimonios de numerosos testigos, demostrarían que al menos dos submarinos llegaron a Argentina en junio de 1945 con altos mandos del régimen nazi a bordo, entre ellos, Hitler. El gobierno pro nazi de Argentina podía representar para los alemanes un refugio perfecto, lejano al escenario europeo de guerra, además de encontrar en la zona apoyo de un colectivo alemán importante. Estos submarinos habrían atracado en el puerto de Mar de Plata, dónde se rindieron a las autoridades argentinas. Algunos documentos de la fuerza naval argentina demuestran que se suspendió el patrullaje de barcos locales por esas fechas, esto refuerza el testimonio de varios testigos que afirmaron ver decenas de submarinos por la zona.

Por otro lado, el profesor Felipe Botaya, explica en su libro "el vuelo del águila", el hecho de que hubo muchos aviones de carga y submarinos alemanes que jamás se encontraron después de la segunda guerra mundial.

Según el escritor argentino Angel Basti, autor de “Bariloche nazi” y “Hitler en Argentina”, Hitler se trasladó a España en abril de 1945, desde allí viajó a la Patagonia argentina junto a Eva Braum en un submarino. Para ello contó con la protección del presidente de Argentina Edelmiro Farrel tanto como de Juan Domingo Perón, su ministro de Guerra, quién llegaría al poder posteriormente. Durante el mandato de Perón (1946-1955), Hitler habría vivido en una hacienda próxima a la sureña ciudad de Bariloche bajo el nombre de Adolf Shütelmayor. Tras el derrocamiento de Perón en 1955, Hitler habría sido acogido en Paraguay por el dictador Alfredo Stoessner. Según las investigaciones de Basti, Hitler habría muerto en Paraguay en 1971 y sus restos estarían en la cripta de un búnker subterráneo bajo un edificio ocupado hoy por un hotel.

Según Basti, Hitler que llegó con 56 años a Bariloche, frecuentó varios sitios del país, cambió su imagen afeitándose el bigote y cortándose el pelo hacia atrás, el cual había encanecido. En una entrevista publicada en el medio argentino “La Capital”, Basti afirma que esto no hubiera sido posible sin un acuerdo anglo-norteamericano, gracias al cual Perón pudo recibirlos, de otro modo, el moderno sistema de radares estadounidense capaz de detectar los submarinos, hubiera hecho actuar a su ejército sin problemas. El propósito de este acuerdo sería “reciclar” a los nazis para transferir conocimientos y tecnología con el propósito de pelear contra el comunismo. Basti cuenta que a Argentina llegaron entre 20 y 30 mil nazis, y a Estados Unidos unos 300 mil.

La correspondencia intercambiada entre los dueños del hotel Edén y Hitler, encargados supuestamente de financiarle durante su estancia en Argentina, pueden constituir otra prueba más de esta teoría. Idda Eicchorn, la mujer del matrimonio dueño del hotel, trataba a Hitler como su “primo”, además Basti afirma que hay cartas de hasta 15 carillas del propio Hitler contando lo que hacía con el dinero que recibía.


Por otro lado, tanto los investigadores Patrick Burnside como Basti, aportan detalles sobre el lugar de residencia de Hitler que reforzarían la teoría de su escape a Argentina. El arquitecto Ángel Bustillo habría sido el encargado de diseñar una mansión escondida en las montañas de Villa La Angostura, llamada residencia Inalco, muy parecida a la mansión que disponía el Führer en Alemania. “Acá se dijo varias veces que en esa casa vivió Hitler, es una versión que circuló siempre”, admitieron en la Dirección de Cultura de la Municipalidad de La Angostura al medio argentino Perfil. 



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